EL ENCANTO DE LLAMARSE ROBERTO
“Roberto es un nombre horrible”. Si no fuera por el stardom (estrellato), yo hubiese seguido siendo el Robertito gordito y horrible”, desliza el conductor de Duro e domar y ex Indomables. El nombre lo heredo de su padre. Don Roberto fue funcionario a del gobierno de Juan Domingo Perón y creador de la Escuela Penitenciaria de la Nación (hasta hoy se lo reconoce por instaurar la visitas íntimas, quitar los trajes a rayas a los presos y clausurar el penal de Ushuaia). Cuando estallo la Revolución Libertadora que derrocó a Perón en 1955, él y su esposa Sara buscaron refugio en la embajada de Ecuador en Buenos Aires, antes de exiliarse en Perú. Petti nació en diciembre en la sede diplomática y carga desde entonces con ese nombre con el que pelea. Curiosamente el nombre Roberto significa “el que se luce por la palabra”.
Sabés establecer un equilibrio entre frivolidad y profundidad…
Creo que soy un tipo inteligente pero no profundo, por eso estoy en la televisión. So como un nuevo Pipo Mancera (el de “Sábados Circulares”, en los años ‘80”) o más bien un nuevo Héctor Larrea (“Seis para triunfar”, en los 80). Más freak, más loco, más rockero, pero no mucho mas. Es lo que hay que hacer para que la gente pueda entenderte, si no…¡serás una isla que morirás en poco tiempo!
¿Te importa la opinión de los demás sobre tu trabajo?
Obvio. La mala opinión especialmente-. No me importa el rating, pero si la visión de otros. Aunque parezca ridículo lo que te voy a decir: no creo tener una visión demasiada propia de las cosas. Soy muy influenciable.
¿Qué opinan tus hijos de vos? ¿Sos el músico, conductor de TV y radio exitoso o el “papá, no molestés”?
Mis hijos son seres humanos, buenos, simpáticos y desagradables. Por momentos interesados, malas personas, cínicos, creativos, graciosos. Tienen todo lo que tienen una persona y aún bajo la tutela de los celadores.
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