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Lo celebra con un envío que promete dos programas en uno con lo mejor y lo peor del ciclo y los temas de actualidad. Por primera vez el crítico invitado será Adrián Suar.
Lo primero que se ve al entrar a la productora PPT (Pensado Para Televisión) son unos jovencitos enchufados a auriculares, frente a sendas pantallas de TV. Contra el mito que podría imaginarlos encerrados en sótanos oscuros, el salón cuenta con grandes ventanas que miran al plácido y arbolado paisaje de Colegiales. Sebastián Wainraich pasa hablando por celular. Reina un aire distendido.
Allí se pergeña, se arma y edita TVR, esa suerte de tribuna del progresismo bien pensante, donde "el crítico invitado" suele sentarse para exclamar "¡qué barbaridad!" ante las evidencias de una televisión basura de la que, en mayor o menor medida, todos forman parte. Creado en 1999 y resistiendo cambios de conductores, canales, horarios y la reproducción descontrolada de otros ciclos de archivo, TVR cumple hoy 500 programas.
En el tercer piso de PPT se ubica la oficina de Diego Gvirtz. Junto a él está Federico Con, productor ejecutivo, alma mater de "la canción de los parecidos" y sagaz musicalizador (caso único de auténtico abonado a Silvio Rodríguez), a quien Gvirtz define como el ala más provocadora de la productora.
La inscripción del programa en un progresismo políticamente correcto le causa gracia a Gvirtz, que propone debatirlo: "Tampoco creo que haya otros programas con esta visión que llamás políticamente correcta y progre. Claro que podríamos ser más extremos".
Federico: Por supuesto que si salís a pedir la anarquía o a cuestionar desde cero algunos parámetros del sistema quizás no sería un producto viable.
Diego: Además yo no estoy de acuerdo con una anarquía absoluta. Igual, creo que es uno de los programas más arriesgados en tomar posiciones, creo que jugamos un poco con los límites. No te digo que seamos el Che Guevara.
Diego asegura que las críticas les sirven. Como sucedió con el último informe sobre el paro del campo. "Nos dijeron que era muy oficialista -cuenta- y que habíamos tomado la puja que marcaba que los que apoyaban el paro eran golpistas y y los otros democráticos, una falsa opción. Pero esta productora es tan democrática que muchas veces nosotros mismos no estamos de acuerdo con los informes y nos permitimos que salgan al aire igual".
Federico: A veces hasta tiene una dosis de azar, según el editor sale de una u otra manera.
En esa especie de panacea democrática pintada por Gvirtz, los únicos que no tienen voto son los conductores. "Tenemos voz, pero no voto -asegura Gabriel Schultz por teléfono-. Sí tengo el derecho a decir al aire 'no estoy de acuerdo con esto'". "¿Y te pasó alguna vez?". "Sí, con el informe del campo, creo que el Gobierno también se equivocó". "Cuando no estoy de acuerdo con el informe -aporta Sebastián Wainraich- es un momento algo incómodo, porque pienso que hubo un editor que estuvo horas haciéndolo y yo lo critico".
En estos años acumularon innumerables enojos. Un aspecto que para Schultz parece difícil de asimilar. "Algunos me dolieron más que otros -reconoce-, en especial de gente que yo admiraba. Estamos acostumbrados a peleas mediáticas por idioteces y no al debate de ideas que es lo que nos enriquece como sociedad. Amenazar con que te voy a matar o te voy a mandar la carta documento, me parece bajo".
Coinciden todos que los enojos (fuera de los políticos) se relacionan a los egos. "Nos encanta que nos elogien y odiamos que nos critiquen", dice Schultz. Y Gvirtz sentencia: "No hay nadie más vanidoso que alguien que sale en TV. No respetar a las figuras y tratarlas como a una más, eso no les gusta".
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