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ROBERTO PETTINATO
¡Plop!
Con la ayuda del gato de Verdaguer, aquí va mi segunda colección de chistes para disfrutar en la playa, entre panchos llenos de arena y pibes que te revientan a pelotazos. ¡Esas son vacaciones!
Visto y considerando el éxito de la columna anterior, y si bien quisiera aconsejarles una novela para la playa, he sido víctima de mí mismo. Aquí va la segunda parte de los chistes que alguna vez me han hecho reír y que ahora, espero, sean contados de sombrilla a sombrilla. Aclaro que el Gato de Verdaguer me ayudó en más de uno. La única vez que me atendió.
1 —Papá, papá... ¿Qué es la crisis?
—Bueno... La crisis es cuando te gustan el champagne y las mujeres, pero sólo te queda medio litro de gaseosa y... ¡tu esposa!
2 —Cariño: ¡cuando cumplamos nuestras bodas de plata te llevo a Cancún!
—¿Y cuándo cumplamos las de oro?
—Te paso a recoger.
3 Un tipo entra al dormitorio y le dice a su esposa:
—Dios, no lo puedo creer. Yo, como un estúpido buscando mi cinturón por toda la casa, y vos acá... ¡ahorcada con él!
4 —Che, ¿te dijo algo tu mujer porque nos quedamos jugando al póquer ayer durante toda la noche?
—¡No, que va! Igual estos cuatro dientes tarde o temprano me los tenía que sacar.
5 Un hombre muere. Va al Cielo y se le permite hacerle una sola pregunta a Dios.
—¿Por qué la mujer cuando está agachada en el piso tiene los pechos hermosos y cuando se levanta se le caen?
Dios lo mira y le responde:
—La verdad, hijo mío, nunca pensé que se iban a parar en dos patas.
6 —Mamá, mamá! ¡Llegó el lechero! ¿Tenés plata para pagarle o tengo que ir a jugar afuera?
7 Dicen que era un país tan pero tan pobre que a la basura la pintaban de rojo y amarillo para creer que tenían... ¡McDonalds!
8 Un anciano de 89 años va al doctor para que lo examine.
—Doctor —dice—, vengo para hacerme un chequeo de mi potencial sexual. Me voy a casar con una joven de 23 años y queremos tener hijos.
—Bueno —le responde el médico—, tome este recipiente, enciérrese en el cuarto y tomaremos una muestra.
El viejito se encierra. Pasa una hora y no sale. El doctor le pregunta:
—¿Esta usted bien, señor?
—Sí, sí. No se preocupe.
Pasan dos horas y el viejito que no sale.
—¿Señor le pasa algo? —pregunta nuevamente el médico.
—Ya casi, ya casi —dice el viejo.
Recién a las 3 horas aparece, sudado y cansado.
—¿Y? ¿Ya tiene la muestra?
—Mire, le di una hora con la derecha, una hora con la izquierda y una con las dos manos... y no hubo caso. ¡No hubo forma de que abriera el frasco!
9 La suegra le dice a su hija:
—Perdonáme, pero ayer pasó algo increíble. Tu marido vino tan borracho que se confundió de habitación. ¡¡¡Se metió en la mía y me hizo el amor!!!
—¡Pero no lo puedo creer! ¿Y no le dijiste nada?
—¡¿Qué?! Si sabés perfectamente que yo con él no me hablo.
10 Hillary Clinton muere y va al Cielo. Se encuentra con San Pedro. Viendo cantidad de relojes en las paredes le pregunta:
—¿Para qué son todos estos relojes?
—Pues verás, cada uno de ellos es de una persona fallecida y cada vuelta de las manecillas es una mentira que contó mientras estaba en la Tierra.
—Ese de allá, ¿a quién pertenece?
—Ese perteneció a Abraham Lincoln y sólo dio una vuelta porque solo pronunció una mentira en su vida.
—¿Y aquel otro de allá, de quién es?
—Aquel es de la Madre Teresa de Calcuta. Y no llegó a dar ni una sola vuelta.
Ahí mismo entusiasmada, Hillary le dice:
—¿Por casualidad no ha visto a mi esposo, Bill Clinton?
—Sí, ése está en la oficina de Jesús
—¿Dio menos vueltas que todos los demás?
—¡Nah, que va! ¡¡¡De ventilador, hija, está ahí de ventilador!!!
11 A: "¿Vos le hablás a tu mujer mientras estás haciendo el amor?" B: "Claro. Sólo si me llama".
12 —Amor, amor... ¿Me vas a querer cuando tenga el pelo blanco?
—¿Por qué no? ¿Acaso no te amé durante los otros siete colores?
13 ¿Cuántos psicoanalistas se necesitan para cambiar una lamparita? Uno. Pero la lamparita tiene que "¡querer cambiar!"
14 Según una encuesta, el 70% de las mujeres tarda aproximadamente tres meses en ir a la cama con un hombre al que conocen. Esto es bueno, porque les da a los hombres la posibilidad de curtir con el otro 30% que se quedó boyando por la ciudad.-
¡Plop!
Con la ayuda del gato de Verdaguer, aquí va mi segunda colección de chistes para disfrutar en la playa, entre panchos llenos de arena y pibes que te revientan a pelotazos. ¡Esas son vacaciones!
Visto y considerando el éxito de la columna anterior, y si bien quisiera aconsejarles una novela para la playa, he sido víctima de mí mismo. Aquí va la segunda parte de los chistes que alguna vez me han hecho reír y que ahora, espero, sean contados de sombrilla a sombrilla. Aclaro que el Gato de Verdaguer me ayudó en más de uno. La única vez que me atendió.
1 —Papá, papá... ¿Qué es la crisis?
—Bueno... La crisis es cuando te gustan el champagne y las mujeres, pero sólo te queda medio litro de gaseosa y... ¡tu esposa!
2 —Cariño: ¡cuando cumplamos nuestras bodas de plata te llevo a Cancún!
—¿Y cuándo cumplamos las de oro?
—Te paso a recoger.
3 Un tipo entra al dormitorio y le dice a su esposa:
—Dios, no lo puedo creer. Yo, como un estúpido buscando mi cinturón por toda la casa, y vos acá... ¡ahorcada con él!
4 —Che, ¿te dijo algo tu mujer porque nos quedamos jugando al póquer ayer durante toda la noche?
—¡No, que va! Igual estos cuatro dientes tarde o temprano me los tenía que sacar.
5 Un hombre muere. Va al Cielo y se le permite hacerle una sola pregunta a Dios.
—¿Por qué la mujer cuando está agachada en el piso tiene los pechos hermosos y cuando se levanta se le caen?
Dios lo mira y le responde:
—La verdad, hijo mío, nunca pensé que se iban a parar en dos patas.
6 —Mamá, mamá! ¡Llegó el lechero! ¿Tenés plata para pagarle o tengo que ir a jugar afuera?
7 Dicen que era un país tan pero tan pobre que a la basura la pintaban de rojo y amarillo para creer que tenían... ¡McDonalds!
8 Un anciano de 89 años va al doctor para que lo examine.
—Doctor —dice—, vengo para hacerme un chequeo de mi potencial sexual. Me voy a casar con una joven de 23 años y queremos tener hijos.
—Bueno —le responde el médico—, tome este recipiente, enciérrese en el cuarto y tomaremos una muestra.
El viejito se encierra. Pasa una hora y no sale. El doctor le pregunta:
—¿Esta usted bien, señor?
—Sí, sí. No se preocupe.
Pasan dos horas y el viejito que no sale.
—¿Señor le pasa algo? —pregunta nuevamente el médico.
—Ya casi, ya casi —dice el viejo.
Recién a las 3 horas aparece, sudado y cansado.
—¿Y? ¿Ya tiene la muestra?
—Mire, le di una hora con la derecha, una hora con la izquierda y una con las dos manos... y no hubo caso. ¡No hubo forma de que abriera el frasco!
9 La suegra le dice a su hija:
—Perdonáme, pero ayer pasó algo increíble. Tu marido vino tan borracho que se confundió de habitación. ¡¡¡Se metió en la mía y me hizo el amor!!!
—¡Pero no lo puedo creer! ¿Y no le dijiste nada?
—¡¿Qué?! Si sabés perfectamente que yo con él no me hablo.
10 Hillary Clinton muere y va al Cielo. Se encuentra con San Pedro. Viendo cantidad de relojes en las paredes le pregunta:
—¿Para qué son todos estos relojes?
—Pues verás, cada uno de ellos es de una persona fallecida y cada vuelta de las manecillas es una mentira que contó mientras estaba en la Tierra.
—Ese de allá, ¿a quién pertenece?
—Ese perteneció a Abraham Lincoln y sólo dio una vuelta porque solo pronunció una mentira en su vida.
—¿Y aquel otro de allá, de quién es?
—Aquel es de la Madre Teresa de Calcuta. Y no llegó a dar ni una sola vuelta.
Ahí mismo entusiasmada, Hillary le dice:
—¿Por casualidad no ha visto a mi esposo, Bill Clinton?
—Sí, ése está en la oficina de Jesús
—¿Dio menos vueltas que todos los demás?
—¡Nah, que va! ¡¡¡De ventilador, hija, está ahí de ventilador!!!
11 A: "¿Vos le hablás a tu mujer mientras estás haciendo el amor?" B: "Claro. Sólo si me llama".
12 —Amor, amor... ¿Me vas a querer cuando tenga el pelo blanco?
—¿Por qué no? ¿Acaso no te amé durante los otros siete colores?
13 ¿Cuántos psicoanalistas se necesitan para cambiar una lamparita? Uno. Pero la lamparita tiene que "¡querer cambiar!"
14 Según una encuesta, el 70% de las mujeres tarda aproximadamente tres meses en ir a la cama con un hombre al que conocen. Esto es bueno, porque les da a los hombres la posibilidad de curtir con el otro 30% que se quedó boyando por la ciudad.-
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